MI HISTORIA
Gabriela comenzó su carrera de cantautora a principios de la década del setenta, cuando el rock argentino estaba dejando de ser apenas una corriente musical para convertirse en uno de los movimientos culturales más potentes y transformadores de la Argentina. Irrumpió en aquella escena desde un lugar hasta entonces prácticamente inédito: como mujer, autora e intérprete, con una obra propia y una voz artística definida.
Fue la primera en grabar un álbum de rock argentino en castellano construido en gran medida alrededor de sus composiciones, que revelaban una fuerte identidad musical y que, en sus letras, abordaban temas personales, sociales y particularmente femeninos, fuertes y relevantes para una mujer en la Argentina de comienzos de los años setenta. Canciones como “Tengo que dejar esta casa, papá” ponían en palabras, con una libertad poco habitual para la época, el deseo de autonomía y emancipación de una mujer joven. Su obra aportaba una perspectiva femenina, una creatividad e imaginación propias a un movimiento musical progresivo, potente y esencialmente masculino.
Hija de diplomáticos, Gabriela pasó su infancia viviendo en Portugal, Irlanda, Turquía y Brasil, expuesta a una amplia y diversa gama de influencias culturales y musicales que la impulsaron a cantar y componer desde chica. A fines de los sesenta, viviendo y trabajando en teatro en París, comenzó su carrera musical, influenciada por músicos como The Beatles, Joni Mitchell, Bob Dylan y Led Zeppelin, entre tantos otros.
En 1971, antes incluso de editar su primer álbum, Gabriela debutó ante miles de personas en la segunda edición del Festival B.A. Rock, integrándose desde muy temprano a una escena que reunía a algunos de los músicos que definirían el nuevo rock argentino. Al año siguiente, su primer simple, el recordado “Campesina del sol”, y su LP homónimo, Gabriela, consolidaron aquella aparición y la convirtieron en la primera gran figura femenina de aquella nueva escena. Ese mismo año participó de otros trabajos pioneros como El Acusticazo, primer disco de rock en vivo grabado en la Argentina, junto a otros músicos emergentes de ese momento, como León Gieco. También fue parte de la tercera edición del Festival B.A. Rock, una actuación que quedó documentada en la banda de sonido del largometraje Hasta que se ponga el sol.
En 1974 se radicó en Los Ángeles, donde comenzó a gestarse su próximo trabajo: Ubalé. Grabado en California y editado en 1982, el álbum cristalizó un cruce intercultural verdaderamente visionario para la época, cuando el concepto de “world music” todavía no formaba parte del vocabulario de la industria. Seleccionando músicos claves del momento, Gabriela logró fusionar con extraordinaria naturalidad la magia del sonido de la costa oeste estadounidense, representada por figuras legendarias de la escena local como David Lindley, George Doering, Robben Ford y Alex Acuña, con el talento de músicos argentinos radicados en Los Ángeles como Pino Marrone, León Gieco y Gustavo Santaolalla.
En 1983 Gabriela viajó a Suecia y grabó su tercer álbum, Friendship, cantado en inglés, producido y arreglado por Daniel Goldberg con músicos suecos, y editado exclusivamente en Escandinavia.
A fines de los ochenta, siempre trazando su propia ruta, Gabriela sintió que su música tomaba una nueva dirección, más experimental. Su próximo álbum, Altas planicies, editado en 1990, se ubicó fuera del mainstream del pop, el rock y el folk, con canciones de formas e instrumentaciones inusuales, tan poéticas como elegantes, influenciadas por cierta estética minimalista y un espíritu sudamericano. Altas planicies contiene también una explosiva fusión de músicos como David Lindley, Alex Acuña y Pino Marrone, junto a la participación de artistas como Dino Saluzzi y Pedro Aznar, entre otros.





En 1996 comienza lo que la revista estadounidense Acoustic Guitar describe como “la colaboración más fortuita y memorable de los noventa”. Fascinado por la música de Gabriela, el innovador guitarrista estadounidense Bill Frisell inició una larga colaboración entre ambos a nivel compositivo y de grabaciones para discos solistas de Gabriela. Frisell le presentó la música de Gabriela a su productor, Lee Townsend, quien la firmó para su serie Songline/Intuition, produciendo así su quinto álbum, Detrás del sol, su primer CD editado a nivel mundial. Con un sonido íntimo capturado en vivo en el estudio, este original grupo fue integrado por Bill Frisell y Gabriela en guitarras, Alex Acuña en batería y músicos de la escena de vanguardia de San Francisco como Eyvind Kang en violín, Rob Burger (Tin Hat Trio) en acordeón y Bill Douglass en contrabajo. Este álbum, aclamado por la prensa europea y norteamericana, ganó en 1997 el prestigioso premio de la crítica discográfica alemana, Deutscher Schallplattenpreis, y en el año 2001 fue elegido por la revista Acoustic Guitar (USA) como uno de los diez mejores álbumes de la última década.
En 1999 editó su sexto álbum, Viento rojo, con un clima cinematográfico y misterioso. Incluye, aparte de temas de Gabriela, un par de gemas escritas por Gabriela y Frisell. También producido por Lee Townsend y grabado en San Francisco, Viento rojo nació del deseo de Gabriela de crear un sonido flotante, sin batería. El disco fue arreglado por Bill Frisell para cello (Eric Longsworth), violín (Jenny Scheinman), contrabajo (Viktor Krauss) y guitarras (Bill Frisell y Gabriela). Viento rojo fue nuevamente elogiado por la prensa y elegido como uno de los tres mejores discos de 1999 por el prestigioso programa de la emisora KPFK de Los Ángeles, Global Village.
El viaje, la última travesía musical de Gabriela llena de anhelos e imágenes evocativas, es un festín sónico y potente. Maravillosamente escrito y cantado por la celebrada cantautora argentina, podría describirse como poesía musical... o quizás como una banda de sonido literaria. Producido por Lee Townsend y Tucker Martine en Seattle, El viaje incluye a Bill Frisell y Gabriela en guitarras, Viktor Krauss en contrabajo, Eyvind Kang en viola, Steve Moore en teclados y Tucker Martine en percusión. Con este tan esperado álbum, Gabriela no solo volvió a deleitar a sus muchos fans alrededor del mundo, sino que también se convirtió en una fuente de inspiración, expandiéndose hacia nuevas audiencias. El viaje se editó en Europa a través del sello alemán Intuition en agosto de 2006, originando deslumbrantes críticas de la prensa y escalando al número 9 en los World Music Charts europeos.
Gabriela reside actualmente en Argentina y, además de su extensa obra musical, ha publicado su autobiografía, Las mil vidas de Gabriela, un libro que no solo refleja su música sino también una larga y abundante experiencia de vida. Fue elegido por el prestigioso diario argentino El diarioAR como uno de los mejores doce libros de 2023.
Ahora acaba de terminar su octavo álbum, coproducido con su viejo amigo y colaborador Viktor Krauss, talentoso contrabajista, compositor y arreglador. Esta remota conexión entre Buenos Aires y Nashville, Tennesee, se transformó en una colaboración experimental y totalmente original, reflejando la constante reinvención de Gabriela, su visión artística que no para de evolucionar y su interminable exploración de nuevos paisajes.
Acompañan este disco instrumentistas de excepción como el visionario del dobro Jerry Douglas, la arpista experimental escocesa Maeve Gilchrist, el violinista Stuart Duncan y Viktor Krauss en contrabajo y otros instrumentos, junto a Gabriela en guitarra, voz y mangueras. Krauss estuvo a cargo de la mayoría de los arreglos musicales. Desde Argentina también participaron la artista de sonido ambiental y experimental y compositora Morita Vargas y Horacio Pozzo en guitarra española.
El álbum nuevo será editado próximamente.
"Después de una vida pletórica de música, esta pionera en nuestro rock nos atrapa cantándonos al oído la música de su vida. Una biografía intensa, nómada y repleta de epifanías que merecía ser narrada en su voz inconfundible. Conocer la intrahistoria de tantas grandes canciones es un festín".
"Un libro que está vivo, tan profundo y conmovedor como las canciones de Gabriela".
"Las memorias de Gabriela tienen la rara gracias de mostrar a la vez todo el aprendizaje de una mujer de su tiempo —es decir adelantada a su tiempo— así como el trayecto creativo de una artista única en la música argentina".



—Andrés neuman
—EDUArdo berti
—edgArdo scott